Como hemos cambiado...

Hola!!

Pues sí, creo que ese es el título de una canción, "Cómo hemos cambiado..."
Aplicable a muchas cosas, más bien diría a infinitas, pero en este caso el cambio es para mi mesa de costura. La misma en la que estudié y que aún me acompaña. Una mesa con innumerables capas de pintura, tantas que algunos cajones rozan al abrir o cerrar. Podría lijarlos para evitar ese roce, pero es así como me gustan, como la vida, con sus cicatrices y sus vivencias...

Después de un tiempo de pensar en cambiarla, por el espacio que ocupa, lo pesada que es...bla bla bla, decidí renovarla.

Le comenté a mi marido que me cortara la mesa para empotrar la máquina dentro.
Y bueno, después de ver algún tutorial, se puso manos a la obra.



El recorte se veía un poco feo, la verdad, pero el hueco era lo suficientemente grande como para la máquina, tenía holgura suficiente para los cables y la rodillera.
Pensamos en una base de metacrilato fina que cubriera el resto de la mesa, y una vez que sacamos la plantilla del hueco...





Encajaba a las mil maravillas!!!!

Ya faltaba poco...




Ya está, ya está...uhhhh los nervios!!!
Un poco de cinta por aquí, y una limpieza por allá...


Y este es el resultado. Una mesa "nueva"en la que se cose divinamente y que desliza fenomenal.
Otro punto a favor, ya que me ayudará bastante en el acolchado.

No está terminada del todo, faltan unas cosas más que os iré poniendo en cuanto las tenga.

Eso sí, un merecido homenaje a los maridos "manitas", como el mío.



Espero que os haya gustado esta entrada.
Nos vemos pronto.

Como siempre, gracias.

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