Ánimo, tu puedes

Y tanto tanto me animé, que aún sigo aquí, con este amor por la costura.

Como os contaba en el post anterior, algo me empujaba a continuar, y claro...no lo dudé.
Por entonces yo tenía una máquina de coser que me regaló mi madre, era una Alfa, muy robusta, de hierro y que pesaba un quintal. Con ella le hacía los disfraces del cole a mis hijas, cosas para la casa, etc.

Decidí que tenía que comprarme otra máquina de coser, ya que la  que tenía no me ofrecía muchos recursos.

Cuando tuve la máquina en casa, una Brother Innovis 500D, (que aún conservo), se abrió para mi, un mundo para explorar...yo nunca he aprendido a bordar, y esta máquina bordaba sola. Mientras le cogía el tranquillo y hacía miles de pruebas, fuí dándole forma a un pensamiento...

Quería tener mi propio rincón donde coser, un lugar donde pensar y plasmar los proyectos que me rondaban la cabeza. Después de días de mucho trabajo, este fué el resultado.

Aprendí a aplicar a máquina y fuí añadiendo detalles.



Gracias a internet, aprendí a poner un bies, viendo los canales de Tv americanos, QNNtv, QUILTERStv  y algún otro que no recuerdo, no entendía mucho, pero los vídeos eran geniales. Empecé a comprar revistas, especializadas en patch, como "Manos Maravillosas" y "Art to heart", con sus maravillosos patrones.

De esta última, de un alfabeto, salieron las letras de este mini quilt, que desde entonces adorna  Mi habitación de costura.

Feliz fin de semana.

Por cierto, ya estoy en las redes sociales...




El inicio

¡Hola a todas!

Las mujeres de mi familia siempre han cosido, bisabuelas, abuelas, madres y luego nosotras, la última generación. La diferencia entre nosotras, es que mientras unas lo hacían como trabajo para llevar un dinerito extra a casa, las otras no, aunque también nos haya ayudado económicamente, a veces.

Mi relación con el patchwork se remonta ya a hace unos 15 años, entonces yo era socia de Círculo de Lectores y al hojear el catálogo para hacer el pedido, vi dos libros, nunca me había dado cuenta de que se vendieran libros de esa temática, y decidí comprarlos.

Después de hojearlo, me animé a intentar algo...tenía tantas cosas bonitas...y no me pareció difícil, trabajoso sí y de mucha paciencia también. Yo nunca he recibido clases de patchwork, siempre he sido autodidacta, y cuando me puse manos a la obra...

Ufffff, madre mia.
 Mirad el centro del alfiletero...no había manera de que me saliera bien..., lo hice, lo deshice... y así unas cuantas veces, hasta que me decidí a dejarlo como se ve en la foto.
No se parecía en nada a la idea de la que partía, que era ésta,

Claro, lo guardé en un cajón.

Llegó el segundo libro...

Me parecía tan bonito...sólo con ver la portada...me animaba, podría volver a intentarlo..., pensé.

¿Os gustaría seguir leyendo esta historia?.
Pues bien, acompañadme...







Despegamos...

Hoy nace este blog y los nervios me pueden...
¿Cómo se verá desde el otro lado?. Son muchas horas las empleadas en su creación, muchas horas de pantalla, como me dicen en casa.
Nunca pensé en tener un blog, pero desde hace poco tiempo, y siempre animada por mi familia, fuí dándole forma a la idea. Este ha sido para mi un "annus horribilis", que ya va quedando atrás y mi válvula de escape siempre ha sido la costura, con ella me relajo y me olvido del tiempo, cojo una aguja y el tiempo pasa volando.
¿Qué? ¿Que ya es hora de la cena?. Ya voy...solo unas puntadas más y lo dejo.
Hemos pasado unas tardes bastante animadas, entre cabeceras, gadgets, widgets y diseños...
Desde aquí, mil gracias a mi marido y mis hijas, por su apoyo y por sus críticas (las buenas y las malas), y por las tardes en las que he estado completamente ausente y absorbida por la pantalla.
Os quiero muchísimo.

Preparados, listos, yaaaaaaaaa...
Ahí va...